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Protagonista de mi cuento de hadas

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Estoy en mi habitación de hotel en Nueva York, detrás de mi duermen mi sobrino y mi hijo, uno en cada cama, ya veremos donde duermo yo.

Hemos venido de viaje familiar con la familia que es como una continuidad de nosotros mismos; para esta ocasión les he bautizado: Los Soprano y nosotros somos Los Corleone, para un guión que tengo medio preparado para posteriormente realizar el video y demás.

Hemos llegado este medio día, hasta ayer por la mañana yo estaba en Madrid.

Tras el traumático viernes noche y el peor desenlace el sábado...el domingo volé a la capital a primerísima hora de la mañana. Yo tenía el billete para salir a las 11 y me aventuré a ir al aeropuerto a las 6:30 para probar suerte y que me dejarán viajar en el de primera hora: 7:45. Pude subir, quedaban pocas plazas, pero quedaban.
Decidimos que trataría de salir antes cuando hablamos el sábado a la noche, conversación que acabó bien obviamente, aunque no es que discutieramos por supuesto, acabo bien porque pude expresar, a trompicones eso sí, mi estado de mierda; estado que tras escribirlo en mi blog y leerlo él, conseguí dañarle y crearle un mar de confusiones más grande que el mío propio. Pero acabó bien...

El domingo, el reencuentro fue como todo lo que llevo viviendo con él: un cuento de hadas y, como todo buen cuento de hadas, resulta familiar, natural, sencillo.

Lo supé, cuando comenzaron a hinundarme todos esos miedos, todas esas dudas, supe que estaba total e irrebocablemente enamorada de él.
Hasta ese momento, sentía que mi sangre hervía cuando le escuchaba, cuando le miraba, cuando me tocaba, podía darme cuenta de que comenzaba a sentir algo preocupante por él, sin embargo, me dejó traspuesta darme cuenta de un modo tan repentino y desafortunado, de que ya estaba enamorada por completo.
Y es así...no veo nada más allá de él; me tiene loca, me vuelve loca, me puede.

El domingo no salimos de casa y no nos hizo ninguna falta. Nos pasamos las horas haciendo el amor, abrazados, besándonos, acariciándonos, mirándonos a los ojos, repitiendo como dos colegiales lo mucho que nos amábamos y volviendo a hacer el amor. Creo que conseguimos ver una película del tirón y la otra retrocediendo cada tanto, debido a las interrupciones que provocabamos con besos, besos y su continuación. 

Me hizo la comida.
Nunca antes me habían preparado la comida y más, de ese modo.
Se había quedado con todo lo que me gustaba: el vino, Cune, pescado y ensalada de queso de cabra; así que el menú fue hecho a mi medida. De postre me lo comí a él. Jamás degusté una comida tan rica de principio a fin!

Dormimos abrazados, entrelazados, sientiéndonos muy cerca. Y dormimos del tirón, los dos.
El lunes lo pasé esperando que volviera del trabajo, supuestamente trabajando en su casa pero, últimamente se me hace un mundo concentrarme, sólo puedo pensar en él, en lo feliz que me siento a su lado, en las ganas que tengo de estar con él, en los detalles que hacen que me vuelva loca, en su mirada, en sus labios, en su sonrisa, en su risa, en la manera que tiene de llamarme ¨princesa¨; en él, solo logro pensar en él.
Cuando llegó, tarde y preocupándome...no tardé demasiado en tirarme de nuevo en sus brazos y besarle, otra vez...
Las horas pasaron, nuevamente, entre una salida corta, una cena hecha a medias, besos, risas, confesiones, preguntas, charlas y más besos, para acabarla con sexo del bueno...como me gusta su manera de hacerme el amor o practicarme sexo según el momento. Esa noche fue amor lo que me daba y no nos cansamos de repetirnos el uno al otro cuanto nos queremos.

Martes...despedida. 
Mal, que va a ser, lo llevo mal.

Lo que sucede en mi vida si no esta él, carece de importancia ahora mismo y eso que no es nada aburrido (no tengo luz en casa), pero aborrezco hablar de otra cosa que no sea él.
El miércoles viajé a Nueva York, es decir, ayer. Desde que subí traté en 3 ocasiones de tener conexión desde los cielos para comunicarme con él, aterricé y ya no solté el móvil...esta siendo de locos, para seguir con la misma filosofía. Creo que no pasa las horas a pesar de que no hay una que no tenga noticias suyas por mail, por sms, por skype, por facebook...me ayudan a pasar el trance de no tenerle a mi lado, pero sólo ayudan..

El jueves día 1 nos encontraremos en Ibiza para pasar juntos las vacaciones de Semana Santa, no veo el momento de que llegué ese día. Y podré estar con él 5 días del tirón!, ahora mismo eso es un sueño ya que vive en Madrid y me resutla difícil tenerle tanto tiempo para mi, seguido.

Sé que es pronto, sé que se considerará de locos pero yo no puedo y, sobre todo no quiero seguir separados; me mudo yo!, no tengo problema, con Jr obvio, hay cosas que no merecen comentarse.
Lo único que se a ciencia cierta es que necesito tenerle a diario conmigo.

Hace tiempo, cuando escuchaba que alguien ponía la quinta en situaciones como la que me esta tocando vivir seguramente me decía que era una locura, que la gente no piensa con la cabeza, que esto o aquello.
Y ahora mírame, deseando compartir desde ya mi día a día con una persona que a penas lleva un mes siendo mi vida entera.
No tengo miedo de dar este paso, no me aterra las consecuencias de mudarme o que se mude y comencemos a vivir como una pareja, como una familia; no me supone un trauma pensar en 3 en lugar de en dos; no me resulta difícil dividir mis atenciones que hasta ahora eran sólo para Jr; no me acarrea problemas pasar a compartir espacio, intimidad, proyectos, ideales y sueños de futuro con él; sin embargo me apura la necesidad de tenerle, me deprime no poder disfrutarle cada día; me entristece tener que esperar cada semana hasta llegar a estar a su lado; no quiero pasar más días sin él. No quiero.

Un mensaje tirado en el espacio de una red social sin destino final:
¨Alguna princesa para tomar una copa esta noche por Madrid?¨... una respuesta nada intencionada...y tres semanas después estoy con el hombre de mi vida, sientiéndome como una princesa que ha encontrado a su príncipe azul.

Un cuento de hadas; protagonista de mi propio cuento de hadas.

Cuando el domingo me recogió en el aeropeurto, de camino a su casa me puso una canción diciéndome que esa era : ¨LA CANCIÓN¨, y sí, lo es. Yo creo que he encontrado a ese alguien...

¨Somebody¨ (Depeche Mode)


I want somebody to share
Share the rest of my life
Share my innermost thoughts
Know my intimate details
Someone who'll stand by my side
And give me support
And in return
She'll get my support
She will listen to me
When I want to speak
About the world we live in
And life in general
Though my views may be wrong
They may even be perverted
She'll hear me out
And won't easily be converted
To my way of thinking
In fact she'll often disagree
But at the end of it all
She will understand me
And I....

I want somebody who cares
For me passionately
With every thought
With every breath
Someone who'll help me see things
In a different light
All the things I detest
I will almost like
I don't want to be tied
To anyone's strings
I'm carefully trying to steer clear of
Those things
But when I'm asleep
I want somebody
Who will put their arms around me
And kiss me tenderly
Though things like this
Make me sick
In a case like this
I'll get away with it
And in a place like this
I'll get away with it
And I....
I want somebody

En castellano:

Quiero a alguien para compartir
Compartir el resto de mi vida
Compartir mis pensamientos más internos
Conocer mis detalles íntimos
Alguien que esté a mi lado
Y me de apoyo
Y a cambio
Ella recibirá mi apoyo
Me escuchará
Cuando yo quiera hablar
Sobre el mundo en que vivimos
Y sobre la vida en general
Aunque mis opiniones puedan estar equivocadas
E incluso puedan ser perversas
Ella me escuchará
Y no cambiará fácilmente
Mi manera de pensar
De hecho a menudo discrepará
Pero al final de todo
Me comprenderá
Aaaahhhhh....

Quiero a alguien que se ocupe
De mi apasionadamente
Con cada pensamiento
Y con cada aliento
Alguien que me ayude a ver las cosas
De una manera diferente
Y todas las cosas que detesto
Casi llegarán a gustarme
No quiero estar atado
A los hilos de nadie
Cuidadosamente trato de apartarme
De estas cosas
Pero cuando me duermo
Quiero a alguien
Que me abrace
Y me bese tiernamente
Y aunque cosas como esta
Me ponen enfermo
En un caso como este
Lo haré
Aaaahhhhh....
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Estúpida Princesa 2ond part

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Acostumbra a ser más sencillo escribir sobre las cosas que no marchan bien, no sólo por el hecho de que acostumbran a sucederse más seguido, sino porque necesitas escupir la mierda más rápido que las alegrías, esas, si se quedan dentro de ti, no duelen.




He hablado con él.
No he podido decirle nada. 
Me hubiera gustado.
Me lo ha preguntado.
Me lo ha preguntado varias veces, de diferentes maneras; a pesar de que me lo ha preguntado, he desviado y acabado con el tema, sin responderle. Vistiendo la realidad. Cambiando de tema.
Me decía, me ha repetido que me extrañaba, que quería que estuviera con él, que le gustaría que estuviera a su lado para abrazarme y besarme en ese momento. Se reía por sentirse ¨ñoño¨....y a cada palabra un puñal se me clava más, más, más hondo en el pecho, no era capaz de serle sincera, aunque quería con toda mi alma contarle como me sentía.

Ahora mismo, me duele amarle, porque siento que le amo.




Le culpo sin creerle, no le doy chance, esta juzgado desde ayer.
Le hago cargo de los pecados que el otro cometió.

Cuando aquél, el cabrón que me dejo como ahora estoy, decía cualquier cosa...la mentira estaba detrás, esa fue mi realidad durante mis últimos años: un mundo de mentira; y lo sumo a mi momento actual.
No soy capaz de ver sinceridad más allá de mis palabras, las suyas no salen de mi boca.

Llamada de teléfono:

Príncipe: ¨te extraño un montón:
Princesa: silencio.....¨y yo lindo¨.
Voz interna de la princesa: ¨no te creo, no es verdad; hasta las 11 de la mañana?; pues si que me echabas de menos...y a saber con quien calmas esa nostalgia¨

Me da vergüenza escribirlo, pensarlo no lo puedo evitar...desconfío de mi sombra.
Y no han sido 5 minutos de conversación, mientras él me hablaba, yo trataba de acallar esas voces.

Voz interna de la princesa: ¨ja! que te va a decir ahora?...son todos iguales; realmente crees que te quiere? que te echa de menos?, tú eres la única estúpida que has vuelto a creer en los cuentos de hadas, despierta!"

Jamás, jamás fui de esta manera; siempre critiqué estas actitudes; cuando comencé hace tiempo con el que hoy ha dejado tantísima mierda dentro de mi, luchaba para que esto no nos matara, viniendo de él; ya se sabe, el ladrón siempre cree que los demás son de su misma condición...y nos mató.
Llegué a perder la cuenta de los días y noches que acepté vivir en ese mundo paralelo: primero él desconfiaba de todo lo que salía de mi boca, de cualquier cosa que yo hiciera y con el tiempo yo dejé de hablar, deje de hacer, eso pareció ser lo correcto, lo que le hacía feliz y sólo vivía esperándole sumida en esa realidad en la que yo me refugiaba y convertía sus mentiras en mis verdades, respuestas a preguntas que no le hacía por miedo a oír la verdad; era menos doliente, más fácil de sobre llevar. No estaba ciega...simplemente, miraba con otros ojos. 
Cuando me asomaba a la puerta era motivo de distanciamiento, lo que nos llevo poco a poco a distanciarnos más. 
Hasta que me enfrenté a la verdad y conseguí salir de ese pozo de mierda que ahora pretende volver a comerme.






Me mataba cada sonido que venía del teléfono, cada hilo de su voz, por no poder contarle que ayer me moría. Sabiendo que era un sin sentido, no pretendía preocuparle, quise luchar con el veneno que llevo dentro y quiero vencerle, pero esta siendo a muerte esta guerra que se esta llevando dentro de mi.

Y sé que no es él, sé que soy yo...son las huellas de un pasado roto, de un amor corrupto, de un amor que presumió de todo, menos de ser amor.

La puta madre....no puedo dejar que aquello que acabo conmigo una vez, vuelva a vencerme. 
La puta madre...no debería tener la misma fuerza, sólo son huellas...he de poder con ellas.



Lo siento.....

Significado de Sandra y Orígen:
Naturaleza emotiva, amable y condescendiente. Suave, cordial, sagaz. Ama la armonía de las formas y los métodos persuasivos. Le gusta sentirse alabado.
Insistente. Se expresa en la independencia de acción y en la originalidad de conceptos. Ama los modales distinguidos, la ropa de calidad, todo lo que tiene valor.
Es mente de pensamiento amoldable. Se expresa como pensador liberal y fácil de congeniar, muestra facilidad para dar forma grata a las creaciones de una imaginación siempre fecunda. 
Ama las cosas del amor, del honor y de la familia.
Podría destacar en profesiones como orador, escritor, actor, pintor, músico, humorista, hostelero, comediante, estilista o comerciante.

No estoy haciendo honor a nada que corresponda con mi santoral....

Sandra: nombre femenino de origen griego.
Significado: protectora, vencedora
Festividad: 20 de Marzo.
Derivado de Alejandra, concretamente diminutivo del italiano del que se ha tomado la segunda parte.
Es curiosa, femenina y sociable.
También es segura de sí misma y muy creativa en todas las áreas de su vida.
Le gusta estar rodeada de sus afectos.
Siente una gran atracción hacia las actividades artísticas y creativas.
En el amor, a veces, es un poco exigente pero cuando se enamora, da lo mejor de sí misma.


Se puede saber donde me estoy escondiendo?



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Princesa: 3ª parte

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Es un ¨sin sentido¨; los cuentos de hadas sólo suceden en las películas; los finales felices, las historias increíbles, los amores imposibles, no pasan en la vida real, o eso, la vida, ha pretendido hacerme creer.

Viajé de vuelta a Madrid, nerviosa, más que la primera vez en la que iba a encontrármelo por primera vez. Como no, perdí el vuelo y llegué dos horas más tarde. Aunque eso no resto para que él estuviera esperándome a mi llegada.
Cuando le ví, a la salida de la terminal, no dudé en dirigirme a él y rodearle con mis brazos, respondió y nos fundimos en un beso. Cuando me aparté me reía nerviosa; nerviosa, pero como si ya hubiera estado antes ahí, no me resultaba extraña nuestra actitud  de  tortolitos a pesar de ser la segunda vez que nos veíamos.

La tarde y la noche volaron; durante las horas que nos disfrutamos hicimos el amor y nos deseamos tanto que parecería que hubieramos estado separados años y sólo hacía dos días.
El viernes esperé a que llegara la hora de comer para ir con una amiga, durante toda la mañana fui incapaz de concentrarme en nada que no fuera él; él y mis absurdos temores.

Temores que me perseguían desde el día que le deje atrás; temores que no podía frenar y de los que necesitaba escapar.
Buscaba ¨algo¨ a lo que aferrarme para tirar por tierra mis renovadas ilusiones, mis ganas de seguir conociéndole, mis deseos de poder amarle. No podía creer, simplemente, que por fin, estuviera teniendo suerte, que al final, pudiera protagonizar mi propio cuento de hadas. Y buscaba entre lo poco o mucho que ya creía conocerle, trataba de crear situaciones molestas preguntando estúpideces, esperando que sus respuestas no fueran las idóneas y poder tirar la toalla; no pasó nada de eso. No pude encontrar nada por lo que dejar de echarle de menos a la hora de dejarme sola en su apartamento. Y le añoraba, le pensaba y necesitaba en un demasiado corto espacio de tiempo.

Vino a recogerme donde estaba con mi amiga; amiga a la que traté de explicarle lo que me pasaba por la cabeza; le contaba que tenía miedo de estar viviendo un espejismo, que me daba cuenta de estar intentado no seguir adelante creando en mi mente situaciones inexistentes sólo para no arriesgarme, para no creerle, para no creerme a mi misma, para no confiar en lo que estaba sientiendo; estaba haciéndome yo mismo un juicio para declararme culpable por estar haciéndole creer que estaba enamorándome de él, en lugar de sentirlo y no criticarme por eso.

Aún así viajamos juntos a Barcelona, vino a mi casa, conoció a mi hijo, compartimos dos días maravillosos y él fué el valiente que en un momento en el que estábamos desnudos en la cama, a altas horas de la noche, disfrutando de seguir conociéndonos me dijo:

Príncipe: ¨estamos haciendo el amor..; puedo hacerte una pregunta?¨
Yo: (mientras sostenía su cara entre mis manos y nos mirábamos a los ojos) ¨Por favor.¨
Prícinpe: ¨¿Eres tu la princesa de mis sueños?¨

Que responder a algo así cuando deseas que sea cierto pero has estado luchando por no sentir de ese modo por miedo a no ser realista, racional?

Yo: ¨Deseo serlo.¨

Seguimos haciendo el amor mucho más deseosos de dárnoslo todo, cada beso, cada caricia, cada respiración delataban pasión, hambre, necesidad de seguir construyendo algo nuevo, algo nuestro, algo eterno.

El fin de semana pasó demasiado rápido; las horas que tuvimos no fueron suficientes para todo aunque llegaron para declararnos, aumentar nuestras ganas y deseos, permitirnos creer que podía ser cierto, que podíamos estar escribiendo nuestro propio cuento de hadas.

Ayer domingo volvió a Madrid. Me dolió ver como se alejaba; me dejo rota, sin energías, pasiva, con cero fuerzas de hacer nada. Hoy amanecí igual, me pase el día delante del ordenador sin saber por donde empezar, consecuentemente ni hice ni terminé nada. Sólo podía recordarle, mirar el teléfono esperando un sms suyo, soñarle y dejarme ir, sin castigarme por no servir para nada, ahora que no estaba él.

Y ahora qué?
Aunque surrealista creo haberle encontrado; mi prícinpe, mi caballero andante, mi señor. Pero nos separan demasiados kilómetros y la distancia no es buena compañera. Sobra decir que antes esto que nada pero mentiría si no dijera que le quiero conmigo, que me gustaría despertarme a su lado cada mañana. Que me enloquecen sus besos, me encanta su mirada, su manera de hablarme, de mirarme, de hacerme el amor, de demostrar con cualquier cosa que haga que siente, como siento yo.
Pero él esta en Madrid y yo no.
Mi cabeza es un no parar. Pienso en la posibilidad de mudarme y entonces reparo en que Marcos sigue en el colegio y que quedan 3 meses para que acabe. Son tres meses, demasiados días sin él.
Pienso en la posibilidad de que él pida un traslado y luego me da rabia ver lo egosísta que uno puede llegar a ser por su propio interés; no puedo reclamarle que me siga, ni siquiera debería pensarlo.
Y ahora qué?
El jueves viajo de vuelta, sólo dormiré una noche.
El domingo tengo intención de volver y quedarme hasta el martes a primera hora. Luego estaré una semana sin verle porque tenemos un viaje familiar cerrado ya a Nueva York del que no puedo librarme y, sí, querría no tener que ir.
Y ahora qué?
Tendré que conformarme con miles de sms, llamadas y conversaciones de chat, reduciendo nuestros encuentros a días desesperados y demasiado pocos?, porque siento que de momento, siempre me sabrán a poco.

Un cuento de hadas...; mi propio cuento de hadas en el que mí príncipe existe, comparte mis sentimientos y querría compartir mi vida; que loco es todo!, hace nada lloraba por un amor imposible al que consideraba el amor de mi vida, no el hombre de mi vida. Ahora protagonizo un cuento de hadas.
Me lo merezco, sé que es así; son tantas las noches que he soñado en olvidar y aprender a amar de nuevo; son tantos los momentos que anhele no sentir nada por miedo a no ser capaz de amar otra vez; son tantas las decepciones, las falsas ilusiones, las apariencias, la desgana de seguir con todo y con nada que me merezco sentir lo que estoy sintiendo, que el sienta lo que dice sentir y poder vivirlo día a día, disfrutarlo cada hora...pero él esta en Madrid y yo no.
Y ahora qué?

Un cuento de hadas que comenzó en un tiempo en el que chateaba por las redes sin más intención de reírme y aprender para, posteriormente, escribir sobre algo en mis blogs y ahora...no soy capaz de nada que no sea esta con él.

Me llama princesa.







Y los planes que tenía para mí? para mi futuro? como irme a Nueva York a vivir y tratar de tener una experiencia nueva?; no son lo más importante pero, ¿debo dejar todo de lado ahora para luchar por lo que estoy teniendo y quiero tener? ¿en que modo debo luhcar? ¿qué puedo hacer para que mi lucha tenga sentido?
Nueva York tendrá que esperar...como todo, porque el destino volvió a decidir por mi, porque lo que parecía no llegar nunca ha llegado; porque no quiero perderlo, no así, no por huir.

Y ahora qué?
Cuál es el siguiente paso?

Él es mi príncipe.
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¨Princesa¨

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El significado  real de la palabra ¨princesa¨: miembro de una aristocracia gobernante o nobleza. Normalmente es un título asociado a la realeza, siendo usado por hijos del rey.

Estereotipo, cliché,  de ¨princesa¨: lindas muchachas, de piel blanca, melena larga y sedosa, normalmente rubia; humilde, bondadosa y que siempre es rescatada por un príncipe (azul?!), tan hermoso como ella.

De pequeñas nos queman tanto la cabeza con los cuentos de hadas que, lamentablemente, acabamos creyéndonos que nuestro príncipe aparecerá algún día a lomos de un caballo blanco para montarnos con él y desaparecer para ser felices por siempre más.
Desde hace ya mucho tiempo, yo dejé de creer en los príncipes, las princesas y los cuentos de hadas en general.

Pero....las cosas pasan, así, sin más, cuando menos te lo esperas, de la manera que menos te imaginas; lo sé, estas frases también son un ¨cliché¨.

Situemonos: sábado media tarde, yo en casa como siempre conectada, cotilleando una nueva red social en la que me había dado de alta por curiosidad, ya que, como su nombre indica: ¨beautifulpeople¨, sólo admiten a ciertos interesados, se supone también, en función a su belleza (ejem) y porque quería escribir en mi otro blog un post sobre redes sociales ¨diferentes¨ que se encuentran por la red.
Habiéndonos situado ya, seguimos: de repente no sé si en un grupo al que me uní, en su muro, si eramos ya amigos o no, de serlo quien invitó a quien...el hecho es que ví una invitación general de un tipo que decía más o menos así:


Sr.: ¨Alguna princesa para ir a tomar algo esta noche?¨; y ni corta ni perezosa respondí...por el juego, porque la invitación, de haber estado en Madrid, porque no, total no tenía nada más que hacer...y lo que vino después....

1dialogo
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Unos mensajes, en principio sin mayor trascendencia, que nos llevaron a conversar por el messenger (este bendito invento). Las pocas conversaciones que llegaron a sucederse tampoco hacían presagiar nada más allá de una nueva relación de ¨colegueo¨, sin mayor importancia. Una de esas charlas casuales se transformó en una ¨falsa pelea¨por saber, para ver quien de los dos, se suponía era más ¨tirado palante¨ (atrevido), para tomar un transporte y presentarse en la ciudad del otro. 
Yo le advertí que era muy atrevida y que, concretamente, esta clase de locuras se me daban bastante bien.

No me planteé en ningún momento porqué le seguía el juego, simplemente se dio y jugué; no me planteé en ningún momento a que se debía este recién adquirido interés por conocernos personalmente, simplemente, dejé que siguiera su curso; no me planteé en ningún momento, que pretendía que sucediera a raíz del primer encuentro, ni siquiera llegué a plantearme nada sobre el primer encuentro, simplemente compré un billete de ida y vuelta para ese mismo domingo-lunes y le avisé de mi hora de llegada, diciéndole que viniera a buscarme con una camiseta roja.

El domingo me desperté como cualquier otro día, me conecté y pasaron muy pocos minutos que él también se conectó, dando lugar a un intercambio breve de frases que me hicieron entender que estaba a punto de mentir a mis allegados, incluso a mi hijo, para coger un avión que me llevaría a conocer a un total desconocido que ni siquiera sabía porqué pretendía que dejara de serlo, desconocido, se entiende. Los nervios aparecieron y mi estómago se hizo el mensajero de mis sensaciones. 
Lo más insólito del tema es que se lo dije a él tan tranquilamente, haciendo caso omiso al hecho de que a penas sabía quien era, como era, ni lo que pudiera devenir de mi confesión.
El resto del día pasó y los nervios pasaron de igual modo. 
Cuando llegó el momento de embarcar con algo de retraso, escuché su voz por primera vez, ya que le envíe un sms para notificarle la terminal del aeropuerto y prefirió, a día de hoy no sé porqué, hablarlo de viva voz.

Qué me produjo escuchar su voz? nada. Cuando sonó el móvil y miré para ver quien era por un segundo se dibujó en mi cara una sonrisa que pudiera ser un reflejo de nervios simpáticos por la situación en general; mientras hablábamos, tan sólo 2 minutos, trataba de pensar que estaba sintiendo pero sólo pude más que escucharle; y al colgar, ahí sí, analicé sus palabras y lo único que saqué en claro fue: que era madrileño de pura cepa, por su tono chulesco; me hizo gracias, volví a sonreír.
El viajé que fue con retraso ni se me hizo largo, ni se me hizo corto, dormí.
La llegada, sólo con mi bolso que guardaba una bolsa con ropa interior para el día siguiente con mis utensilios básicos de limpieza para una noche y un pantalón de pijama más la camiseta, era todo lo que me acompañaba; venía para cenar, pernoctar y volver por donde había venido a primerísima hora.

Miré el teléfono y tenía varias llamadas perdidas, una de ellas del Sr. Camiseta roja, debido a que mi avión se retrasó, imagino y un mensaje en el que decía:

Sr.: ¨Estoy tal cual sales a la derecha.¨

Y ahí marchaba yo, a paso ligero, saliendo giré a la derecha y por un momento no sé si no quería verle o realmente no alcancé a verle, pero esos minutos debo reconocer se me hicieron eternos, no quería que él me viera antes mirando como yo le buscaba entre la gente, esa imagen me daba vergüenza, a saber, menuda jilipollez. 
Le vi; apoyado en una columna, media melena castaño clara,  pelo revuelto, ondulado, con jeans, una pierna doblada hacia atrás en la pared, la chaqueta entre las manos que se entrecruzaban delante de su cuerpo y con camiseta roja, cumplió.

Nuestras caras mostraron una sonrisa cuando nos identificamos y los dos besos de obligada conveniencia fueron el inicio a un derroche de palabras lanzadas sin orden ni preocupación.
Camino al coche alguna pregunta de obligada rutina como quien sabía lo que estaba sucediendo de cada una de nuestras partes, mencionar el cumplimiento de la vestimenta...todo muy fluido, muy natural, aunque resulte extraño hasta recordarlo y más escribirlo.
Doy por supuesto que, como yo, él estuvo estudiándome los primeros minutos, las primeras horas. Mientras tomábamos cerveza en un local donde pantallas de tele iluminaban más que las propias luces y resumían los deportes de la jornada, cenábamos compartiendo un segundo y un primero, seguíamos bebiendo y no dejábamos de hablar.
La técnica de las pantallitas hubiera ido de lujo de habernos quedado mudos pero no fue así, no callamos a penas ni para comer, como quien dice; mientras uno hincaba el diente, el otro aprovechaba a relatar alguna historia corta, hacer una pregunta con una introducción, etc. 
A eso de las 12 de la noche, con el local medio recogido y habiendo quitado la calefacción nos dimos cuenta de que era momento de recoger y salir hacia su casa.

Hasta ahí, la cosa iba realmente bien, sorprendentemente bien; pero yo seguía sin plantearme y, consecuentemente saber, que estaba haciendo en Madrid con una persona que había conocido a penas hacía dos semanas por una red social, con la que había mantenido escasas conversaciones por el chat, simplemente, me estaba dejando llevar y estaba resultando fácil, cómodo, familiar.

Ya en su casa, nos sirvió dos copas de ron y lió un porro de maría que, previamente, le insté para hacerlo cuando me enseñó su castillo y en la terracita pude ver y me explicó que tenía estas plantitas para uso propio y porque son hermosas (ejem).
En un momento creí sentir, ver, percatarme, de que podía estar acercándose, que podía estar pensando en besarme, puede que incluso me diera cuenta de que su posición en el sofá había cambiado, se había acercado a mi y le notará algo más tenso pero, con la combinación que llevaba, no fui capaz de plantearme si lo que estaba pensando era cierto y no me pregunté si yo podía seguirle de ser cierto o si quería que fuera cierto.
Decidimos trasladarnos a su despachito para ver una película de terror on line por el ordenador y dispusimos una manta en el suelo, con cojines a doquier; nos estiramos y a penas habrían pasado, que sé yo, 10, 15, 20 minutos?, sólo sé que el siguiente recuerdo que tengo es estar besándole.

Y seguir besándole hasta el martes por la mañana, a primerísima hora, justo en el momento que nos separamos para retomar nuestras vidas que, a priori, ya no son las mismas.

Bastó un beso, como dice la canción, para que entendiera que no quería plantearme más nada, sólo quería que siguiera besándome, quería sentir su lengua, húmeda, suave, familiar. Sus labios, perfectamente trazados, eran como volver a casa, me pareció haberle besado en otra vida, ayer; me resultaron un escondite perfecto, un rincón para perderse, donde quería estar.
Separar mi boca de la suya era un suplicio, a pesar de que lo intenté, no una, varias veces; intenté separarme y no dejar que fuera a más, pero fallé catastróficamente. No puedo decir que me arrepienta.

Esos besos que comenzaron al minuto, sabe quien cual, de una película que pasará a la historia por haber sido testigo de, fueron el preludio de horas de sexo consumado, más besos, una escapada del mundo al que pertenecemos y, sin querer planteármelo, el inicio de una situación que, desde hace mucho, desde hace demasiado, se me escapaba.

Esa noche, después de besarnos y conocernos íntimamente, dormimos, a penas dos, tres horas, abrazados, mi espalda contra su pecho, creo recordar, desnudos.
Mi avión se fue sin mi y su taller trabajó sin él.

Ese día, el lunes, nos dedicamos a pasar las horas; me mostró Alcalá de Henares, relatando algunas de las arquitecturas que nos encontrábamos, calles, plazas; que tuvieron más curiosidad esos lugares por saber quienes eran, esa pareja que se besaba sin importar quien hubiera, a plena luz del sol, sin moverse durante largos, largos minutos, en un rincón de su historia.

El orden de los acontecimientos no lo tengo claro, volvimos a su casa, volvimos a intimar, una, dos veces, tres, daba igual, lo importante era seguir besándole. Fuimos a comer alejados de todo, aún más si cabe. 
Durante todo momento me comportaba como si ¨lo nuestro¨ viniera de antes, fuera a después, pocos fueron los momentos de lucidez que me dejaban entrever que en nada, o mucho, debería volver a mi casa y entonces, qué?!.

Caminábamos entrelazados, en el coche nuestras manos se unían; no era importante donde, nuestras miradas se buscaban y nuestros ojos no rehusaban a los otros. 
Era fácil, era cómodo, era familiar.

Hasta que, como debía ser, salió el tema, por mi parte, creyéndome vencedora de no sé que batalla.
Vuelvo a no tener el orden de las frases, preguntas y respuestas claras, es un sinfín de todo o nada lo que me embarga cuando pienso en lo sucedido, cuando pienso en él. Pero en algún momento le pregunté:

Yo: ¨Y ahora qué¨.
Sr.: ¨Debes pensártelo muy bien¨
Yo: ¨Cómo que debo pensármelo muy bien?, yo debo pensármelo?, no entiendo¨
Sr.: ¨Yo no tenía planeado todo esto¨
Yo: ¨Y se supone que yo sí!, que es todo esto?¨
Sr.: ¨Que me gustaras como me gustas, que es más de lo que debería ser y menos, siendo tú¨.
Yo: ¨Cómo siendo yo? porqué menos siendo yo?; es por el niño?; la edad?...¨
Sr.: ¨Deberías pensarlo bien, yo no tengo nada que perder. Tú vives en Barcelona, yo en Madrid, vienes de una clase social más elevada que la mía, yo no puedo amueblar mi habitación hasta que no cobre lo de hacienda!, tu vas y vienes de aquí para allá, Nueva York, Ibiza. No sé, creo que deberías pensártelo bien.¨

Para mis adentros, no daba crédito de lo que estaba escuchando; ¨mi príncipe, si tu supieras las prendas que han compartido mi vida!; habla quien tiene un trabajo fijo, un techo propio en el que cobijarse, resulta ser más responsable que yo y no digamos racional.¨

Yo: ¨La clase social es una estupidez, sobre todo porque yo no tengo nada, es de mis padres, eso para comenzar...yo quiero volver a verte¨

No fue en respuesta a este comentario, aunque acabo admitiendo que él también quería volver a verme.

Volviendo de lugar donde comimos dirección al aeropuerto, era consciente de que no quería que acabara, no en ese momento, no así. Me acompañó al mostrador, me dieron la tarjeta de embarque y salimos a fumar un cigarro para hacer tiempo...no volví a entrar a la terminal hasta el día después.

La segunda noche; nos acomodamos en el sofá y se las ingenió para conectar el ordenador con la tele y poner una película de la que habíamos comentado a alguna hora del día o la noche anterior; la película comenzó y acabó, 72 minutos!, siendo una testigo más de nuestras intimidades, no duramos frente al televisor más de 10 minutos...más de diez minutos prestándole atención, los restantes 62, nos prestamos atención el uno al otro.

Dormí, no en sus brazos, sí a su lado, y dormí, cosa rara.
Nos levantamos, nos vestimos, me acompañó al aeropuerto. Le dejé atrás, mientras yo iba camino de mi rutina y él, se encaminaba hacia la suya. No me giré, no sé si él me miro marchar. Sólo caminé deseando no perder este avión (ya llevaba 3), más por el hecho de  no tener la excusa perfecta para alargar mi estancia un día más ,que por el hecho de querer salir corriendo.
Lo perdí, también era natural llegando a 30 minutos de la salida del vuelo...Vinieron un par de sms:

Yo: ¨Te mato!!! 30 mins en puente aéreo jaja. Les di pena...salgo 8:50..by the moment..los mejores billetes de avión echados a perder..por el momento.¨
Sr.: ¨Joder...a ver si te ha gustado Madrid y no te quieres ir. Si ves que no te dejan volar yo salgo a las 5. Bss Princesa¨.
Yo: ¨Parecería que no quisieras que me dejarán volar, creí que hacías horas extras a diario.
...Al cabo de un rato
Yo: ¨Aterricé...siempre puedo volver. Me ha gustado Torrejón y el monumento que esconde. Besos mi príncipe
Sr.: "¨Y suelo hacerlas pero claro como todo, es cuestión de prioridades. Sabes que las puertas de mi castillo están abiertas princesa. Un besazo.¨

Será este un cuento de hadas? seré yo la princesa? será él mi príncipe?...
Segunda parte, mañana...



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